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Información Médica • 6 días atrás

Sangre en la orina: ¿qué significa y cuándo debes preocuparte?

¿Qué es la sangre en la orina?

Descubrir que tu orina tiene un color rojizo, rosado o incluso marrón puede generar mucha preocupación, y con razón: este síntoma, conocido médicamente como hematuria, indica que hay glóbulos rojos en la orina. Lo importante es saber que no siempre se trata de una emergencia, pero tampoco debe ignorarse.

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Existen dos tipos principales: la hematuria visible, cuando el cambio de color es evidente a simple vista, y la hematuria microscópica, que solo se detecta en un análisis de orina de laboratorio. Ambas requieren atención médica.

¿Qué puede causar sangre en la orina?

Las causas son muy variadas y van desde condiciones menores hasta situaciones que necesitan atención más especializada. Entre las más frecuentes se encuentran:

  • Infección urinaria (ITU): Es una de las causas más comunes, especialmente en mujeres. Suele acompañarse de ardor al orinar, urgencia frecuente y malestar en la zona baja del abdomen.
  • Cálculos renales (piedras en el riñón): Estos depósitos minerales pueden irritar o dañar las paredes del tracto urinario al moverse, provocando sangrado y, en muchos casos, dolor intenso.
  • Inflamación de la vejiga o los riñones: Condiciones como la cistitis o la nefritis pueden causar sangrado como parte de la respuesta inflamatoria del cuerpo.
  • Agrandamiento de la próstata: En hombres mayores de 50 años, una próstata agrandada puede comprimir la uretra y provocar hematuria junto con dificultad para orinar.
  • Ejercicio físico muy intenso: En casos poco frecuentes, el ejercicio extenuante puede causar hematuria temporal, conocida como hematuria del corredor.
  • Medicamentos: Algunos anticoagulantes, como la aspirina o la warfarina, pueden favorecer el sangrado en las vías urinarias.
  • Enfermedades renales o tumores: Aunque menos frecuentes, condiciones como la glomerulonefritis o tumores en el riñón o la vejiga también pueden manifestarse con sangre en la orina.

¿Cuándo debes ir al médico de inmediato?

La respuesta corta es: siempre que notes sangre en tu orina, debes consultar a un profesional de salud. Sin embargo, hay señales que indican que necesitas atención urgente:

  • Dolor intenso en la espalda baja o en los costados.
  • Fiebre alta acompañada de escalofríos.
  • Dificultad o incapacidad para orinar.
  • Presencia de coágulos de sangre en la orina.
  • El sangrado ocurre en personas mayores, hombres o en niños, ya que estas situaciones requieren descarte prioritario de causas más serias.

Recuerda que incluso si el sangrado desaparece por sí solo, esto no significa que el problema se haya resuelto. La causa subyacente puede seguir presente.

¿Puede confundirse con otra cosa?

Sí. A veces lo que parece sangre en la orina tiene una explicación más simple. Algunos alimentos como la remolacha, la mora o el betabel pueden teñir temporalmente la orina de rojo o rosado. Lo mismo puede ocurrir con ciertos medicamentos. Si recientemente consumiste alguno de estos alimentos y el color desaparece en uno o dos días sin otros síntomas, probablemente no sea motivo de alarma. Aun así, ante la duda, un análisis de orina puede despejar cualquier incertidumbre.

¿Cómo se diagnostica y trata?

El médico comenzará con un análisis general de orina para confirmar la presencia de sangre. Dependiendo de los resultados, pueden solicitarse estudios adicionales como ultrasonido renal, tomografía computarizada o una cistoscopia (revisión del interior de la vejiga con una pequeña cámara). El tratamiento dependerá completamente de la causa identificada: desde un ciclo de antibióticos para una infección, hasta procedimientos para eliminar cálculos renales.

Conclusión: no lo dejes pasar

Ver sangre en la orina nunca debería tomarse a la ligera. Aunque en muchos casos la causa es tratable y sin complicaciones mayores, solo un médico puede determinar qué está ocurriendo realmente en tu cuerpo. No esperes a que los síntomas empeoren.

En NYZA Salud puedes consultar con un médico general o urólogo de forma rápida y desde la comodidad de tu hogar. Recuerda: atender tu salud a tiempo es siempre la mejor decisión. Tu bienestar no puede esperar.

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Información Médica • 1 semana,4 días atrás

Hígado graso: la enfermedad silenciosa que necesitas conocer antes de que sea tarde

¿Qué es el hígado graso y por qué es tan común?

El hígado graso, conocido médicamente como esteatosis hepática, ocurre cuando se acumula demasiada grasa en las células del hígado. En condiciones normales, este órgano contiene una pequeña cantidad de grasa. El problema comienza cuando esa acumulación supera el 5% del peso total del hígado.

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En México, se estima que entre el 17% y el 30% de la población adulta tiene algún grado de hígado graso, una cifra que va en aumento junto con los índices de obesidad, diabetes tipo 2 y síndrome metabólico. Lo más preocupante es que la mayoría de las personas que lo padecen simplemente no lo saben.

El silencio que puede volverse peligroso

Uno de los aspectos más complicados del hígado graso es que, en sus etapas iniciales, no produce síntomas claros. Algunas personas pueden sentir cansancio leve o una ligera molestia en la parte superior derecha del abdomen, pero muchas veces estas señales se atribuyen al estrés o al cansancio cotidiano.

El verdadero riesgo aparece cuando la enfermedad evoluciona sin recibir atención. El hígado graso puede progresar a través de estas etapas:

  • Esteatosis simple: acumulación de grasa sin inflamación significativa. En esta fase, los daños son reversibles con cambios en el estilo de vida.
  • Esteatohepatitis no alcohólica (NASH): la grasa provoca inflamación y daño en las células hepáticas. Los síntomas pueden comenzar a hacerse presentes, aunque siguen siendo sutiles.
  • Fibrosis hepática: el tejido del hígado empieza a cicatrizarse. El daño se vuelve más difícil de revertir.
  • Cirrosis: daño severo y permanente que puede comprometer gravemente la función del hígado y derivar en insuficiencia hepática o cáncer de hígado.

Pasar de una etapa a otra puede tomar años, pero sin un diagnóstico oportuno, muchas personas llegan a fases avanzadas sin haberlo sospechado.

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

Aunque cualquier persona puede desarrollar hígado graso, hay factores que aumentan considerablemente las probabilidades:

  • Obesidad o sobrepeso, especialmente con acumulación de grasa abdominal
  • Diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina
  • Colesterol y triglicéridos elevados
  • Hipertensión arterial
  • Sedentarismo y dieta alta en azúcares y grasas procesadas
  • Antecedentes familiares de enfermedades hepáticas
  • Consumo elevado de alcohol (en el caso del hígado graso alcohólico)

Es importante mencionar que el hígado graso no alcohólico también puede presentarse en personas con peso aparentemente normal si tienen otros factores metabólicos de riesgo.

¿Cómo se detecta?

La buena noticia es que el hígado graso puede detectarse de manera sencilla durante una revisión médica de rutina. Los métodos más comunes incluyen análisis de sangre que evalúan las enzimas hepáticas, ultrasonido abdominal y, en casos más avanzados, una biopsia hepática.

Por eso es fundamental no saltarse las consultas médicas periódicas, incluso cuando te sientes bien. Un chequeo a tiempo puede cambiar completamente el curso de esta enfermedad.

Lo que puedes hacer hoy para cuidar tu hígado

La gran mayoría de los casos de hígado graso en etapas tempranas son reversibles con modificaciones en el estilo de vida. Aquí hay pasos concretos que puedes empezar a tomar:

  • Ajusta tu alimentación: reduce el consumo de azúcares refinados, bebidas azucaradas, harinas blancas y alimentos ultraprocesados. Incorpora más verduras, frutas, leguminosas y proteínas magras.
  • Muévete más: la actividad física regular, al menos 150 minutos a la semana, ayuda a reducir la grasa hepática de forma significativa.
  • Mantén un peso saludable: perder incluso entre el 5% y el 10% del peso corporal puede mejorar notablemente la salud del hígado.
  • Limita el alcohol: incluso en personas sin hígado graso alcohólico, el alcohol sobrecarga el hígado y acelera el daño.
  • Controla tus niveles metabólicos: mantén vigilados la glucosa, el colesterol y la presión arterial.

Conclusión: actúa antes de que el hígado hable por sí solo

El hígado graso es una enfermedad que avanza en silencio, pero no tiene que hacerlo sin que tú lo notes. La clave está en la prevención, la detección temprana y los cambios sostenidos en tu estilo de vida. No esperes a tener síntomas para consultar a un médico.

En NYZA Salud puedes acceder a consultas médicas desde donde estés, solicitar tus análisis de laboratorio y recibir orientación personalizada para cuidar tu hígado y tu salud en general. Tu bienestar empieza con una decisión: la de informarte y actuar a tiempo.

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Información Médica • 1 semana,5 días atrás

¿Cómo reconocer los primeros signos de cáncer de piel? Lo que tu cuerpo intenta decirte

¿Por qué es importante detectarlo a tiempo?

El cáncer de piel afecta a millones de personas cada año en todo el mundo, y México no es la excepción. La buena noticia es que, a diferencia de otros tipos de cáncer, este se desarrolla en una zona visible: tu propia piel. Esto significa que tú mismo puedes ser el primero en notar que algo no está bien, siempre y cuando sepas qué buscar.

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Detectarlo en sus etapas iniciales aumenta significativamente las posibilidades de un tratamiento exitoso. Por eso, conocer las señales de advertencia no es exagerado ni alarmista; es simplemente una forma inteligente de cuidarte.

Los tres tipos más comunes

Antes de hablar de señales, es útil saber que existen tres tipos principales de cáncer de piel:

  • Carcinoma basocelular: el más frecuente y de crecimiento lento. Raramente se extiende a otras partes del cuerpo.
  • Carcinoma espinocelular: también común, puede crecer más rápido y, en algunos casos, propagarse.
  • Melanoma: el menos frecuente, pero el más agresivo. Puede ser mortal si no se trata a tiempo.

La regla ABCDE: tu guía para revisar lunares y manchas

Los dermatólogos utilizan una herramienta sencilla y muy útil llamada la regla ABCDE para identificar lunares o manchas sospechosas. Úsala cada vez que te revises la piel:

  • A – Asimetría: si divides el lunar en dos mitades y no son iguales, es una señal de alerta.
  • B – Bordes: los lunares saludables tienen bordes bien definidos y regulares. Los bordes irregulares, dentados o borrosos merecen atención.
  • C – Color: un lunar de color uniforme (café o negro) suele ser normal. Preocúpate si tiene variaciones de color: tonos rojizos, azulados, blancos o muy oscuros en distintas áreas.
  • D – Diámetro: cualquier mancha mayor a 6 milímetros (aproximadamente el tamaño de la goma de un lápiz) debe ser revisada por un especialista.
  • E – Evolución: esta es quizás la señal más importante. Si un lunar o mancha cambia de tamaño, forma, color o comienza a picar, sangrar o costrarse, consulta a un médico sin demora.

Otras señales que no debes ignorar

Más allá de los lunares, existen otras manifestaciones que pueden indicar un problema:

  • Una llaga o herida que no cicatriza después de varias semanas.
  • Una protuberancia brillante, perlada o traslúcida en la piel.
  • Una zona rojiza, plana y escamosa que parece una cicatriz sin causa aparente.
  • Manchas rosadas, rojas o marrones que pican o sangran con facilidad.
  • Cambios en la textura de la piel alrededor de un lunar existente.

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

Si bien el cáncer de piel puede afectar a cualquier persona, algunos factores aumentan el riesgo:

  • Exposición frecuente al sol sin protección, especialmente durante la infancia y adolescencia.
  • Piel clara, cabello rubio o rojizo y ojos claros.
  • Historial familiar o personal de cáncer de piel.
  • Tener muchos lunares o lunares de gran tamaño.
  • Uso de camas de bronceado.
  • Sistema inmunológico debilitado.

Sin embargo, las personas con piel morena también pueden desarrollar cáncer de piel, por lo que nadie debe sentirse completamente exento de riesgo.

Cómo hacer tu autoexploración en casa

Reserva unos minutos al mes para revisar tu piel de pies a cabeza frente a un espejo bien iluminado. Presta atención a zonas que normalmente no ves, como la espalda, el cuero cabelludo, la planta de los pies y entre los dedos. Pide ayuda a alguien de confianza para revisar las áreas de difícil acceso.

Conclusión: actúa antes de que sea urgente

El cáncer de piel, cuando se detecta a tiempo, tiene tasas de curación muy altas. La clave está en la observación constante y en no postergar la visita al médico cuando algo llama tu atención. No necesitas ser un experto para notar que algo ha cambiado en tu piel; solo necesitas conocer las señales básicas y tomarte unos minutos para revisarte.

Desde NYZA Salud te recomendamos: aplica protector solar todos los días (mínimo SPF 30), evita la exposición al sol en las horas pico (entre las 10 am y las 4 pm), usa ropa protectora cuando sea necesario, y agenda una consulta con un dermatólogo al menos una vez al año. Tu piel es el órgano más grande de tu cuerpo, y merece la misma atención que cualquier otra parte de tu salud.

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Información Médica • 2 semanas atrás

Gripe, COVID-19 o resfriado: ¿Cómo saber cuál tienes?

¿Por qué es tan difícil distinguirlas?

La gripe, el COVID-19 y el resfriado común son infecciones respiratorias causadas por virus diferentes, pero comparten varios síntomas: congestión nasal, tos, malestar general y, en algunos casos, fiebre. Esta similitud hace que sea complicado saber con certeza cuál de las tres tienes sin hacerte una prueba. Sin embargo, hay señales clave que pueden orientarte mientras decides si necesitas atención médica.

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El resfriado común: el más leve de los tres

El resfriado es causado por una gran variedad de virus, siendo el rinovirus el más frecuente. Se caracteriza por aparecer de forma gradual y sus síntomas suelen ser más leves que los de la gripe o el COVID-19.

  • Congestión y escurrimiento nasal abundante
  • Estornudos frecuentes
  • Dolor de garganta leve
  • Tos suave
  • Poca o ninguna fiebre
  • Cansancio leve

La buena noticia es que el resfriado generalmente dura entre 7 y 10 días y se resuelve solo con reposo, buena hidratación y cuidados en casa. Rara vez se complica.

La gripe: síntomas más intensos y de aparición rápida

La influenza, causada por el virus de la gripe tipo A o B, llega de golpe. Una de sus características más distintivas es que los síntomas aparecen de manera repentina y son considerablemente más intensos que los del resfriado.

  • Fiebre alta (38°C o más), que puede durar varios días
  • Dolor muscular intenso y dolor de cabeza
  • Fatiga marcada que puede durar semanas
  • Tos seca
  • Escalofríos
  • Congestión nasal (menos pronunciada que en el resfriado)

La gripe puede complicarse con neumonía, especialmente en adultos mayores, niños pequeños, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas. La vacuna anual contra la influenza sigue siendo la mejor forma de prevenirla.

COVID-19: el que más variantes tiene

El COVID-19, causado por el virus SARS-CoV-2, puede presentarse de formas muy distintas: desde síntomas casi imperceptibles hasta cuadros graves. Las variantes más recientes tienden a parecerse más a una gripe o resfriado, lo que complica aún más el diagnóstico sin prueba.

  • Fiebre o sensación de calor
  • Tos seca o con flema
  • Cansancio intenso
  • Dolor de cabeza y cuerpo
  • Pérdida del olfato o el gusto (menos común en variantes recientes, pero posible)
  • Dificultad para respirar en casos más severos
  • Síntomas gastrointestinales como náuseas o diarrea

Una diferencia importante: la pérdida repentina del olfato o del gusto sigue siendo una señal que debe hacerte sospechar de COVID-19 antes que de las otras dos enfermedades.

¿Cómo saber con certeza cuál tienes?

La realidad es que sin una prueba diagnóstica es muy difícil confirmarlo. Actualmente existen pruebas rápidas de antígeno que pueden detectar COVID-19 e influenza de forma simultánea. Si tienes síntomas, lo ideal es:

  • Hacerte una prueba lo antes posible, especialmente si eres persona de riesgo
  • Aislarte mientras esperas resultados para no contagiar a otros
  • Consultar con un médico si los síntomas son intensos, si tienes dificultad para respirar o si la fiebre no baja en 72 horas
  • No automedicarte con antibióticos: estas tres enfermedades son virales y los antibióticos no funcionan contra virus

Conclusión: cuándo actuar y cómo cuidarte

Aunque gripe, COVID-19 y resfriado pueden confundirse, conocer sus diferencias te ayuda a tomar mejores decisiones. Si los síntomas son leves, el reposo, la hidratación y el aislamiento preventivo son tus mejores aliados. Si la fiebre es muy alta, tienes dificultad para respirar o los síntomas empeoran después del tercer día, no lo pienses dos veces: busca atención médica.

En NYZA Salud puedes consultar con un médico desde donde estés, sin filas y sin esperas. Nuestros especialistas pueden orientarte, indicarte qué pruebas necesitas y darte el tratamiento adecuado para que te recuperes lo antes posible. Tu salud no puede esperar.

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Información Médica • 2 semanas,4 días atrás

Fiebre alta en niños: cuándo es una señal de alerta que no puedes ignorar

¿Qué es exactamente una fiebre alta en niños?

La fiebre no es una enfermedad en sí misma, sino una respuesta del cuerpo ante una infección u otro problema de salud. En términos generales, se considera fiebre cuando la temperatura corporal supera los 38°C. Hablamos de fiebre alta cuando supera los 39°C, y de fiebre muy alta o peligrosa cuando alcanza los 40°C o más.

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Es importante entender que una fiebre moderada y de corta duración suele ser una señal de que el sistema inmune de tu hijo está trabajando correctamente. El problema surge cuando la fiebre es muy elevada, dura varios días o va acompañada de otros síntomas preocupantes.

¿Por qué no debes ignorarla?

Muchos padres cometen el error de esperar demasiado tiempo antes de buscar atención médica, ya sea porque piensan que la fiebre bajará sola o porque no saben identificar cuándo es realmente grave. Una fiebre alta y persistente puede ser señal de condiciones serias como:

  • Infecciones bacterianas graves, como neumonía, meningitis o infecciones del tracto urinario.
  • Deshidratación severa, especialmente si el niño no quiere tomar líquidos.
  • Convulsiones febriles, que pueden ocurrir cuando la temperatura sube muy rápido y de forma brusca.
  • Enfermedades inflamatorias o condiciones más complejas que requieren diagnóstico especializado.

Una fiebre que dura más de tres días, incluso si no es extremadamente alta, siempre merece una evaluación médica. El tiempo importa cuando se trata de la salud de un niño.

Señales de alerta que requieren atención inmediata

Más allá de la temperatura, hay síntomas que deben llevarte a buscar atención médica de urgencia sin esperar:

  • El niño tiene menos de tres meses de edad y presenta cualquier fiebre.
  • La fiebre supera los 40°C en niños de cualquier edad.
  • Aparecen manchas o puntos rojos o morados en la piel que no desaparecen al presionar.
  • El niño tiene dificultad para respirar, se queja de dolor de cuello intenso o no puede mover el cuello con libertad.
  • Está muy somnoliento, confundido, irritable o inconsolable.
  • Ha tenido una convulsión, aunque haya durado solo unos segundos.
  • No orina en varias horas o tiene los labios y la boca muy secos.

¿Qué puedes hacer en casa mientras buscas atención?

Si la fiebre de tu hijo no supera los 39°C y no presenta señales de alarma, hay algunas medidas que puedes tomar en casa para ayudarlo a sentirse mejor:

  • Ofrécele líquidos con frecuencia: agua, suero oral o sopas ligeras para evitar la deshidratación.
  • Usa ropa ligera y ventila el ambiente: evita abrigarlo en exceso, ya que eso puede elevar más la temperatura.
  • Administra medicamentos correctamente: el paracetamol o el ibuprofeno (según la edad y el peso del niño) pueden ayudar a bajar la fiebre. Sigue siempre las indicaciones del médico o del prospecto del medicamento.
  • No uses aspirina en menores de 16 años: puede causar complicaciones graves.
  • Monitorea la temperatura cada pocas horas para detectar si sube o si aparecen nuevos síntomas.

La importancia de consultar a tiempo

En México, muchas familias retrasan la consulta médica por falta de tiempo, recursos o por subestimar los síntomas. Sin embargo, cuando se trata de fiebre en niños, la consulta oportuna puede prevenir complicaciones serias e incluso salvar vidas.

En NYZA Salud entendemos que como padre o madre, lo más importante para ti es el bienestar de tu hijo. Por eso, contar con acceso rápido y confiable a profesionales de la salud marca una diferencia real.

Conclusión: actúa con información, no con miedo

La fiebre alta y persistente en un niño no debe tomarse a la ligera, pero tampoco debe generarte pánico. La clave está en estar informado: conocer los límites de temperatura preocupantes, identificar señales de alarma y saber cuándo es el momento de buscar ayuda médica.

Si tu hijo tiene fiebre que no cede, que dura más de 48 a 72 horas o que va acompañada de cualquiera de los síntomas mencionados, no esperes más. Consulta a un médico de confianza. En NYZA Salud, estamos aquí para acompañarte en cada paso del cuidado de tu familia.

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Información Médica • 2 semanas,4 días atrás

Vacunas para adultos: la protección que necesitas a cualquier edad

Las vacunas no son solo cosa de niños

Cuando pensamos en vacunación, casi siempre imaginamos a un bebé en el consultorio del pediatra. Sin embargo, los adultos también necesitamos refuerzos y vacunas específicas para mantenernos protegidos. Con el paso del tiempo, la inmunidad que nos dieron algunas vacunas de la infancia puede disminuir, y además existen enfermedades que representan un riesgo mayor conforme envejecemos.

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En México, el esquema de vacunación para adultos existe y está disponible, aunque muchas personas no lo conocen. En NYZA Salud queremos ayudarte a entender qué vacunas necesitas y por qué son tan importantes para tu bienestar.

¿Por qué los adultos necesitan vacunarse?

Existen varias razones por las que la vacunación en adultos es fundamental:

  • La inmunidad de algunas vacunas se debilita con el tiempo. Por ejemplo, la vacuna contra el tétanos y la difteria requiere un refuerzo cada 10 años.
  • Algunas enfermedades son más graves en adultos. La influenza, la neumonía o la culebrilla (herpes zóster) pueden tener complicaciones serias después de los 50 años.
  • Ciertos estilos de vida o condiciones de salud aumentan el riesgo. Si tienes diabetes, enfermedades del corazón, o viajas frecuentemente al extranjero, tu médico puede recomendarte vacunas adicionales.
  • Proteger a quienes te rodean. Vacunarte también reduce la posibilidad de contagiar a personas vulnerables, como bebés o adultos mayores.

Vacunas esenciales para todos los adultos

Independientemente de tu edad o condición, hay algunas vacunas que se recomiendan para prácticamente todos los adultos:

  • Influenza (gripe): Se recomienda una dosis cada año, idealmente antes de la temporada de lluvias y frío (entre octubre y noviembre). Es especialmente importante para mayores de 60 años, embarazadas y personas con enfermedades crónicas.
  • Td o Tdap (tétanos, difteria y tos ferina): Si no recuerdas cuándo fue tu último refuerzo, lo más probable es que ya sea momento de ponértelo. Se aplica cada 10 años, y la versión Tdap (que también cubre tos ferina) es especialmente recomendada para adultos que estarán en contacto con bebés.
  • COVID-19: Mantener el esquema de vacunación completo y los refuerzos recomendados sigue siendo importante para reducir el riesgo de enfermedad grave.
  • Hepatitis B: Si no fuiste vacunado de pequeño o no completaste el esquema, aún puedes hacerlo. Esta vacuna protege al hígado de una infección viral que puede volverse crónica y muy dañina.

Vacunas según tu edad o situación de vida

Algunas vacunas son especialmente recomendadas dependiendo de tu etapa de vida:

  • Adultos mayores de 50 años: Se recomienda la vacuna contra el herpes zóster (culebrilla), una enfermedad dolorosa causada por la reactivación del virus de la varicela. También es importante la vacuna antineumocócica, que protege contra la neumonía bacteriana.
  • Mujeres embarazadas: Durante el embarazo se recomienda la vacuna Tdap (en cada embarazo) y la de influenza, ya que protegen tanto a la madre como al bebé recién nacido.
  • Personas con enfermedades crónicas: Si tienes diabetes, enfermedades del pulmón, riñón o corazón, consulta con tu médico sobre vacunas adicionales que puedan protegerte mejor.
  • Viajeros internacionales: Si planeas visitar países en África, Asia o América del Sur, podrías necesitar vacunas como fiebre amarilla, hepatitis A o fiebre tifoidea, dependiendo del destino.

¿Cómo saber si tus vacunas están al día?

Lo primero es buscar tu cartilla de vacunación. Si la tienes, revisa las fechas de las vacunas aplicadas. Si no la encuentras o nunca la tuviste, no te preocupes: un médico puede orientarte sobre qué vacunas ya puedes haber recibido y cuáles necesitas completar.

También puedes acudir a los centros de salud públicos en México, donde varias vacunas del esquema para adultos se aplican de forma gratuita. En clínicas y farmacias también están disponibles otras opciones.

Conclusión: cuídate hoy para vivir mejor mañana

Vacunarse de adulto es una de las decisiones más sencillas y efectivas que puedes tomar por tu salud. No esperes a enfermarte para actuar. Te recomendamos:

  • Buscar tu cartilla de vacunación y revisarla.
  • Agendar una consulta con tu médico para evaluar tu esquema actual.
  • Vacunarte contra la influenza cada año sin falta.
  • Informarte sobre las vacunas disponibles según tu edad y condición de salud.

En NYZA Salud podemos conectarte con médicos que te orientarán de forma personalizada sobre qué vacunas necesitas. Tu salud no tiene edad mínima ni máxima: siempre es buen momento para protegerte.

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Información Médica • 2 semanas,6 días atrás

Hiperglucemia: cuándo el azúcar alta se convierte en una emergencia médica

¿Qué es la hiperglucemia y por qué es importante tomarla en serio?

La hiperglucemia ocurre cuando los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre se elevan por encima de lo normal. Aunque es más frecuente en personas con diabetes tipo 1 o tipo 2, también puede presentarse en personas sin diagnóstico previo. En condiciones normales, el cuerpo regula el azúcar en sangre gracias a la insulina, pero cuando este mecanismo falla o es insuficiente, el azúcar se acumula y puede causar daños serios en múltiples órganos.

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Un nivel de glucosa en ayunas mayor a 126 mg/dL o superior a 200 mg/dL en cualquier momento del día ya es motivo de atención médica. Sin embargo, existen situaciones en las que la hiperglucemia escala rápidamente y se convierte en una verdadera urgencia.

Síntomas comunes que no debes ignorar

La hiperglucemia no siempre se siente de forma dramática al inicio. Los síntomas más frecuentes incluyen:

  • Sed intensa y constante: el cuerpo intenta diluir el exceso de azúcar en la sangre y por eso pide más líquido.
  • Ganas frecuentes de orinar: los riñones trabajan extra para eliminar la glucosa sobrante a través de la orina.
  • Cansancio o fatiga inusual: las células no reciben la energía que necesitan aunque haya azúcar disponible.
  • Visión borrosa: los niveles altos de glucosa afectan el cristalino del ojo y pueden alterar la visión temporalmente.
  • Dolor de cabeza: frecuente en episodios de glucosa elevada sostenida.
  • Dificultad para concentrarse: el cerebro también resiente la falta de regulación adecuada del azúcar.

Si presentas estos síntomas de forma recurrente, es fundamental consultar con un médico. En NYZA Salud puedes agendar una consulta desde tu teléfono y recibir orientación sin filas ni esperas.

Señales de alerta: cuando la hiperglucemia se vuelve una urgencia

Hay síntomas que indican que la situación ha escalado a un nivel crítico y que requieren atención de emergencia de inmediato. No esperes a ver si mejoran solos:

  • Aliento con olor a fruta o acetona: este es uno de los signos más importantes de una complicación llamada cetoacidosis diabética (CAD), una condición potencialmente mortal donde el cuerpo empieza a quemar grasa de forma descontrolada produciendo sustancias tóxicas.
  • Náuseas, vómitos y dolor abdominal: acompañan frecuentemente a la cetoacidosis y al estado hiperosmolar hiperglucémico.
  • Respiración rápida y profunda: el cuerpo intenta compensar la acidez en la sangre mediante la respiración.
  • Confusión mental o desorientación: cuando la glucosa supera niveles muy elevados, puede afectar directamente el funcionamiento del cerebro.
  • Pérdida del conocimiento o dificultad para despertar: esta es una emergencia absoluta. Llama al servicio de urgencias de inmediato.
  • Deshidratación severa: piel y mucosas muy secas, ojos hundidos y ausencia de lágrimas son señales de que el cuerpo está en crisis.

¿Qué hacer mientras llega la ayuda médica?

Si tú o alguien a tu alrededor presenta síntomas de hiperglucemia grave, sigue estos pasos:

  • Llama a los servicios de emergencias o acude al servicio de urgencias más cercano sin demora.
  • Si la persona está consciente y puede beber, ofrécele agua simple (no jugos ni bebidas azucaradas).
  • No administres insulina por cuenta propia si no tienes indicación médica previa para hacerlo.
  • Informa al personal de salud sobre cualquier medicamento que tome la persona y el tiempo aproximado desde que comenzaron los síntomas.

Prevención: la mejor estrategia

El mejor tratamiento siempre es la prevención. Mantener un control regular de la glucosa, seguir el plan de alimentación indicado por tu médico, tomar los medicamentos prescritos y acudir a revisiones periódicas son las claves para evitar que la hiperglucemia llegue a convertirse en una emergencia.

Conclusión: no esperes a que sea una urgencia

La hiperglucemia es una señal que el cuerpo envía de que algo no está funcionando bien. Reconocer a tiempo los síntomas de alerta puede salvarte la vida o la de alguien que quieres. Si tienes diabetes o sospechas que tus niveles de glucosa no están bien controlados, no lo dejes para después. En NYZA Salud contamos con médicos generales y especialistas disponibles para orientarte, monitorear tu salud y ayudarte a tomar decisiones informadas desde donde estés. Tu salud no puede esperar.

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Dr. IBIS LOPEZ MONTIEL

Ortopedia y Traumatología • 3 semanas atrás

Mi hijo se fracturó la clavícula, ¿ necesita cirugía?

Una fractura de clavícula es una de las lesiones más frecuentes en niños y adolescentes, especialmente después de una caída en bicicleta, jugando fútbol, practicando deportes de contacto o al caer sobre el hombro.

Cuando los padres ven la radiografía, es común escuchar frases como:

*"Doctor, los huesos están completamente separados."*

*"¿No habría que ponerle una placa?"*

La respuesta, en la mayoría de los adolescentes, es **no**.

## La buena noticia: el cuerpo de los adolescentes tiene una gran capacidad para sanar

A diferencia de los adultos, los adolescentes todavía tienen un importante potencial de crecimiento y remodelación del hueso.

Esto significa que, aunque la fractura se vea desplazada en la radiografía, el organismo suele ser capaz de consolidarla correctamente con un tratamiento conservador.

Hoy sabemos que el hueso no solo une los fragmentos, sino que con el paso de los meses puede remodelarse y recuperar una excelente función.

## ¿Qué dice la evidencia científica?

La American Academy of Orthopaedic Surgeons revisó la mejor evidencia disponible y concluyó que, en adolescentes menores de 18 años con fracturas desplazadas del tercio medio de la clavícula, **la cirugía no ofrece mejores resultados que el tratamiento sin operación en la mayoría de los casos**.

Los estudios muestran que ambos tratamientos logran tasas muy similares de consolidación del hueso y recuperación de la función del hombro.

Además, los adolescentes tratados sin cirugía suelen presentar:

* Menor dolor durante la recuperación.
* Mayor satisfacción con el tratamiento.
* Mejor percepción estética a largo plazo.
* Menor riesgo de necesitar una segunda cirugía.

## Entonces, ¿cómo se trata?

El tratamiento más frecuente consiste en:

* Uso de un cabestrillo durante algunas semanas para disminuir el dolor.
* Control periódico con el ortopedista.
* Iniciar movilidad de forma progresiva cuando el dolor lo permita.
* Rehabilitación si es necesaria.

En la mayoría de los pacientes esto es suficiente para lograr una recuperación completa.

## ¿Cuándo sí puede ser necesaria una cirugía?

Existen situaciones poco frecuentes en las que operar sí es la mejor opción, por ejemplo:

* La fractura es abierta.
* Existe una lesión de arterias o nervios.
* La piel está en riesgo inminente de romperse por el desplazamiento del hueso.

Fuera de estos casos, incluso fracturas muy desplazadas o con varios fragmentos suelen evolucionar favorablemente con tratamiento conservador.

## ¿Y si mi hijo practica deporte?

Esta es una de las preguntas más frecuentes.

La mayoría de los adolescentes pueden regresar a sus actividades deportivas aproximadamente entre las 10 y 13 semanas, siempre que:

* La fractura haya consolidado.
* No exista dolor.
* El hombro tenga movilidad completa.
* Se haya recuperado la fuerza.

Los estudios muestran que operar puede adelantar el regreso al deporte apenas unas semanas, pero ese posible beneficio debe compararse con el riesgo de una cirugía y, en muchos casos, de una segunda operación para retirar la placa.

## El mensaje más importante

Una radiografía impresionante no siempre significa que se necesita una cirugía.

En adolescentes, el tratamiento debe basarse en la evidencia científica, la exploración física, la edad del paciente y sus necesidades individuales, no únicamente en la apariencia de la fractura.

Cada caso debe ser valorado por un especialista en ortopedia, pero hoy sabemos que **la gran mayoría de las fracturas de clavícula en adolescentes pueden tratarse exitosamente sin cirugía**, con excelentes resultados funcionales y permitiendo que el joven vuelva a practicar deporte y a realizar sus actividades habituales.

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Información Médica • 3 semanas atrás

Señales de un Derrame Cerebral: Lo Que Debes Saber para Actuar a Tiempo

¿Qué es un derrame cerebral?

Un derrame cerebral, también conocido como evento vascular cerebral (EVC), ocurre cuando el flujo de sangre hacia una parte del cerebro se interrumpe o reduce de forma repentina. Esto puede suceder por dos razones principales: un vaso sanguíneo bloqueado (derrame isquémico) o un vaso sanguíneo que se rompe (derrame hemorrágico). En ambos casos, las células del cerebro comienzan a dañarse en cuestión de minutos por falta de oxígeno.

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En México, el derrame cerebral es una de las principales causas de muerte y discapacidad en adultos. La buena noticia es que, si se actúa con rapidez, los daños pueden reducirse significativamente. Por eso, conocer las señales de alerta es fundamental.

La regla FAST: tu mejor herramienta para identificarlo

Los médicos utilizan una guía sencilla llamada FAST (en inglés) para que cualquier persona pueda reconocer un derrame cerebral en segundos. En español, puedes recordarla así:

  • F – Cara (Face): Pide a la persona que sonría. ¿Un lado de su cara cae o se nota torcida? Eso es una señal de alerta.
  • A – Brazos (Arms): Pídele que levante ambos brazos. ¿Uno de ellos cae sin control o siente debilidad en un lado?
  • S – Habla (Speech): ¿Su forma de hablar es confusa, arrastrada o no puede decir una oración simple con claridad?
  • T – Tiempo (Time): Si detectas alguna de estas señales, llama de inmediato al servicio de emergencias. Cada minuto cuenta.

Esta regla es simple, pero puede salvar vidas. Compártela con tu familia y personas cercanas.

Otras señales que no debes ignorar

Además de los síntomas de la regla FAST, existen otras señales que pueden indicar un derrame cerebral en curso. Presta atención si alguien presenta de forma repentina:

  • Dolor de cabeza muy intenso y repentino, sin causa aparente (descrito como el peor dolor de cabeza de la vida).
  • Problemas para ver con uno o ambos ojos, como visión doble o pérdida parcial de la visión.
  • Dificultad para caminar, pérdida del equilibrio o falta de coordinación.
  • Entumecimiento u hormigueo en la cara, un brazo o una pierna, especialmente en un solo lado del cuerpo.
  • Confusión repentina o dificultad para entender lo que otros dicen.

Es importante destacar que estos síntomas aparecen de forma súbita. Si una persona los experimenta gradualmente o llevan días presentes, puede tratarse de otra condición, pero siempre es necesario consultar a un médico.

¿Qué hacer si sospechas de un derrame cerebral?

La ventana de tiempo para tratar un derrame cerebral es muy corta. Los especialistas hablan de las primeras 4.5 horas desde el inicio de los síntomas como el periodo de oro para intervenir y reducir el daño cerebral.

Si crees que alguien está teniendo un derrame cerebral, sigue estos pasos:

  • Llama de inmediato al número de emergencias (911 en México). No pierdas tiempo esperando a ver si los síntomas mejoran solos.
  • No le des medicamentos ni alimentos o líquidos a la persona afectada.
  • Mantén a la persona tranquila y acostada con la cabeza ligeramente elevada mientras esperas la ambulancia.
  • Anota la hora exacta en que comenzaron los síntomas. Esta información es clave para el equipo médico.
  • No la dejes sola en ningún momento hasta que llegue la ayuda.

¿Quién tiene mayor riesgo?

Aunque un derrame cerebral puede afectar a cualquier persona, existen factores que aumentan el riesgo: hipertensión arterial, diabetes, colesterol alto, obesidad, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol y antecedentes familiares de enfermedades cardíacas o cerebrovasculares. Las personas mayores de 55 años también tienen un riesgo más elevado.

La buena noticia es que muchos de estos factores pueden controlarse con cambios en el estilo de vida y seguimiento médico regular.

Conclusión: La prevención y la acción salvan vidas

Reconocer las señales de un derrame cerebral a tiempo es, literalmente, una cuestión de vida o muerte. Memoriza la regla FAST, compártela con quienes te rodean y no dudes en llamar al 911 ante cualquier señal sospechosa. Recuerda: en una emergencia cerebral, cada segundo importa.

Además, cuida tu salud de forma preventiva: controla tu presión arterial, lleva una alimentación equilibrada, mantente activo y realiza chequeos médicos periódicos. En NYZA Salud, estamos aquí para acompañarte en cada paso de tu bienestar. Consulta con uno de nuestros especialistas y toma el control de tu salud hoy mismo.

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Información Médica • 3 semanas,5 días atrás

¿Qué hacer si alguien tiene una convulsión? Guía práctica para actuar con calma

¿Qué es una convulsión?

Una convulsión ocurre cuando hay una actividad eléctrica anormal y repentina en el cerebro. Puede manifestarse de diferentes formas: movimientos involuntarios y bruscos del cuerpo, rigidez muscular, pérdida del conocimiento, mirada fija o incluso episodios de confusión. Aunque las convulsiones se asocian frecuentemente con la epilepsia, también pueden ser provocadas por fiebre alta, golpes en la cabeza, niveles bajos de azúcar en sangre o intoxicaciones, entre otras causas.

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Lo más importante que debes saber es esto: aunque son muy impactantes de ver, la mayoría de las convulsiones terminan solas en menos de dos minutos y la persona se recupera sin consecuencias graves. Tu papel en esos momentos es mantener la calma y proteger a quien la sufre.

Lo que SÍ debes hacer durante una convulsión

  • Mantén la calma. Tu serenidad es lo más valioso que puedes ofrecer. Respira hondo y enfócate en actuar.
  • Mira el reloj. Cronometra cuánto dura la convulsión. Esta información será muy útil para el médico.
  • Protege la cabeza. Coloca algo suave debajo de la cabeza de la persona, como una chamarra doblada o una almohada, para evitar golpes en el suelo.
  • Despeja el área. Retira objetos cercanos que puedan lastimar a la persona, como muebles con esquinas, objetos de vidrio o cualquier cosa con la que pueda golpearse.
  • Gírala de lado. Si es posible, coloca a la persona en posición lateral (de lado). Esto ayuda a que no se ahogue en caso de que vomite y facilita la respiración.
  • Quédate a su lado. Acompáñala durante todo el episodio y también durante la fase de recuperación, que puede incluir confusión o somnolencia. Habla con voz tranquila y tranquilizadora.
  • Afloja ropa ajustada. Si lleva corbata, bufanda o ropa apretada alrededor del cuello, aflójala con cuidado para facilitar la respiración.

Lo que NO debes hacer bajo ninguna circunstancia

  • No introduzcas nada en su boca. Es un mito muy extendido que las personas pueden tragarse la lengua durante una convulsión. Esto no es posible, y meter objetos o tus dedos en su boca puede provocar lesiones tanto a ella como a ti.
  • No la sujetes ni la inmovilices. Intentar detener los movimientos convulsivos puede causar fracturas o dislocaciones. El cuerpo necesita seguir su curso.
  • No le des agua ni medicamentos durante el episodio. No podrá tragarlos con seguridad y existe riesgo de que se atragante.
  • No la dejes sola hasta que esté completamente consciente y orientada.

¿Cuándo llamar a emergencias?

Aunque la mayoría de las convulsiones no son una emergencia grave, hay situaciones en las que debes llamar de inmediato al número de emergencias (911 en México):

  • La convulsión dura más de 5 minutos.
  • La persona no recupera la consciencia después del episodio.
  • Se producen dos o más convulsiones seguidas sin que la persona despierte entre ellas.
  • La persona tiene dificultad para respirar al terminar.
  • Se lastimó durante la convulsión.
  • Es la primera vez que le ocurre y no tiene diagnóstico de epilepsia.
  • La persona está embarazada o padece diabetes.
  • La convulsión ocurrió dentro del agua.

Después de la convulsión: la fase de recuperación

Al terminar el episodio, es normal que la persona esté confundida, desorientada, exhausta o incluso no recuerde lo que ocurrió. A este período se le llama fase postictal. Durante este tiempo, mantente a su lado, habla con calma, explícale lo que pasó y asegúrate de que esté en un lugar seguro y cómodo. No es necesario ir a urgencias si la convulsión fue breve y la persona se recupera con normalidad, pero sí se recomienda que consulte a un médico en los días siguientes.

Conclusión: preparación y atención hacen la diferencia

Saber cómo actuar ante una convulsión no requiere ser médico, solo requiere información y práctica. Si alguien en tu familia tiene epilepsia u otra condición que pueda provocar convulsiones, habla con su médico para conocer el plan de acción específico para su caso.

En NYZA Salud puedes consultar con especialistas en neurología y medicina general desde la comodidad de tu hogar. Una consulta a tiempo puede ayudarte a entender mejor las condiciones de salud de tus seres queridos y prepararte para cuidarlos de la mejor manera. Tu tranquilidad empieza con información confiable.

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